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Cutis Perfecto Y Humectación Corporal

La piel produce cierta cantidad de grasa o sebo, cuya función es crear una capa impermeable que impida que la humedad se escape; sin embargo, hay factores que deterioran este proceso, como dietas rigurosas, exposición a contaminantes ambientales, Sol y viento....

Ahora bien, para que la piel luzca hermosa es necesario que goce de buena salud, para lo cual es fundamental la presencia de agua, por lo que conviene diferenciar los conceptos hidratación y humectación. El primer caso se refiere a la cantidad de líquido que aporta la sangre a la piel, junto con el oxígeno y los nutrientes, en tanto que el segundo se trata de la humedad que la epidermis toma del medio exterior, al usar distintos preparados a base de agua y productos químicos.

Al respecto, las cremas humectantes realizan las funciones perdidas por la piel, pues la cubren y protegen retrasando la merma de agua, o bien atraen la humedad y la mantienen.

El contenido de agua en los estratos más externos de la piel es regulado por el conjunto de sustancias provenientes de la secreción de las glándulas sudoríparas, sebáceas y otros subproductos del metabolismo celular.

Todos estos constituyentes están implicados en los procesos de fijación y liberación de moléculas de agua, los cuales se desarrollan principalmente a nivel de las siguientes estructuras:

Epidermis. Es la parte más superficial de la piel y está formada por varias capas de células que se multiplican activamente y producen queratina (proteína que regula eficazmente la humectación cutánea). En este manto que recubre el cuerpo y que está conformado por numerosas terminaciones nerviosas, las células se reproducen cada 24 días y forman una película hidro-lípido-proteica, cuyo objetivo es lubricar y proteger la piel, impidiendo la evaporación excesiva de agua. Desde el punto de vista cosmetológico la epidermis es la capa más importante, ya que en ella recaen e influyen todos los tratamientos de belleza.

 

Dermis. Se ubica al interior, en ella se encuentran las glándulas sudoríparas, sebáceas y los vasos sanguíneos, y es ahí donde tienen lugar todos los procesos nutritivos, respiratorios y de desecho. Las células de esta capa contienen fibras responsables de la flexibilidad cutánea, y su contenido de agua es de 15% a 18%, cifra que representa importante nivel en la reserva general de hidratación de la piel.

Por otra parte, es necesario tener presente que de manera natural la piel genera grasa a través de las glándulas sebáceas, con la que se mantiene lubricada y libre de infecciones, pero la cantidad de esta sustancia varía de una persona a otra. De esto va a depender el tipo de producto que deberá usarse para humectar la epidermis:

Normal. Tiene aspecto sano, terso, sin poros abiertos ni puntos negros o barros, es firme y flexible. Sólo requiere lavado y aplicación de crema ligera para que se mantenga suave y elástica.

Grasa. Luce con brillo, es gruesa, con poros abiertos y llega a presentar puntos negros, barros y espinillas. Necesita lavado con productos específicos, tónicos, lociones astringentes y geles humectantes.

Seca. Es rugosa, se siente tirante, áspera, se irrita fácilmente y presenta descamación visible. Para mantenerla en buen estado, además del lavado, se recomienda la aplicación de cremas y leches extra humectantes para evitar la sensación de piel "acartonada", además de mantenerla protegida.

Mixta.Algunas zonas secretan gran cantidad de grasa, las cuales alternan con regiones secas. Deben usarse productos de limpieza y humectantes indicados para este tipo de piel, ya que tienen la propiedad de absorber sebo e hidratar las zonas resecas.

Sensible. En su superficie hay finísimas fibras nerviosas que inmediatamente se mueven ante el más mínimo estímulo, señal que después de ser percibida por el cerebro se manifiesta como irritación, comezón y erupción. Requiere productos especiales e hipoalergénicos.

 

Cabe destacar que también pueden encontrarse productos humectantes para atender necesidades específicas, como los siguientes:

Para escote y cuello. Su formulación aporta la hidratación necesaria para que estas zonas conserven por más tiempo su lozanía.

Para manos. Generalmente contienen mayor cantidad de sustancias emolientes, además de exfoliantes para proteger y retirar las células muertas de la piel de las manos, ya que éstas suelen presentar mayor grado de resequedad y deterioro por estar más expuestas a jabones, detergentes, polvo, Sol y agua.

 

Contorno de ojos. Reconstituye la elasticidad de la piel de esta delicada zona al conservar los niveles de humedad necesarios para retardar la aparición de las líneas de expresión.

 



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